Sociedad

Juan Diego Flores: antes de cantar en los grandes teatros del mundo

El Exroquero que hoy es uno de los mayores tenores líricos ligeros del mundo compartió con Somos y dejó imágenes de su archivo personal

Juan Diego Flores: antes de cantar en los grandes teatros del mundo

El Exroquero que hoy es uno de los mayores tenores líricos ligeros del mundo compartió con Somos y dejó imágenes de su archivo personal

Aunque la lírica es hoy su primer amor, no es la única pasión que Juan Diego Flórez lleva en su sangre. Hubo una vez un joven que, antes que Mozart o Donizetti, cayó seducido por Freddie Mercury, Paul McCartney o Robert Plant. “(Galileo) Galileo/ (Galileo) Galileo/ Galileo Figaro/ Magnificooo…” podía escucharse en una recordada parte del coro de Bohemian Rhapsody –canción que Freddie Mercury y Queen incluyeron en su exitoso álbum A Night At The Opera, de 1975– y era entonces lo único que remotamente acercaba al pequeño Juan Diego con su futuro en la lírica.

Además esta era, curiosamente, la música que más le hacía agitar la melena. En aquel entonces, el rock era el género que más lo apasionaba y eso quedaba claro en su look adolescente: cabellera crespa y abultada, pulseras, chaquiras, polos y adornos más propios de un hincha de Led Zeppelin, The Doors o The Beatles que de uno de Alfredo Kraus o Enrico Caruso.

Su pasión por el rock se inició muy temprana y casualmente, cuando un primo suyo mayor que él se fue a vivir a Estados Unidos y le dejó una gran colección de vinilos que incluía a bandas como The Who, Jefferson Airplane, Joe Cocker y otros intérpretes presentes en el legendario Festival de Woodstock.

“Otro primo mío tocaba batería y tenía muchos longplays de los Stones y también de rock progresivo, como Rush. Yo disfrutaba todo eso y formaba mi cultura musical. Al mismo tiempo, tocaba guitarra y con ella sacaba todas las canciones que escuchaba, así que armamos un grupito de covers”, recuerda Flórez. Por esos días, además, una vecina suya desechó montones de revistas musicales americanas, que él recogió y devoró. Todo aquello sucedió antes de que pisara por primera vez el Conservatorio Nacional de Música y su vida cambiara para siempre.

Fuente: El Comercio

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